miércoles, 25 de marzo de 2020

EL ACERTIJO DE LA MADRE Y EL HIJO

Le dijo la madre al hijo: 
menor que un grano de mijo 
se esconde en este acertijo. 

Vive entre altos tallos, 
se desplaza sin desmayo 
sobre todo el mes de mayo. 

Cuando te dicen su nombre 
si te pica no te asombres 
seas humilde o con renombre. 

Bien abrazado al cabello, 
cual la giba de un camello, 
crece el huevo sin resuello. 

Y el hijo sale del huevo, 
larva se le llama al nuevo 
y no se cae si lo muevo. 

En la nuca y las patillas 
va creciendo la larvilla 
pero aún no hacen cosquillas. 

Se reproduce deprisa, 
no llega hasta la camisa 
pero el picor no da risa. 

Si se pegan dos cabezas 
puede saltar con destreza 
o trepar por una trenza. 

La maestra les insiste 
que no lo tomen a chiste 
pero sin ponerse triste. 

Oculto en cualquier lugar 
es difícil de encontrar 
y es más difícil cazar. 

Un champú para frotar 
y un gorro para tapar 
el pelo puedes limpiar. 

Lo más difícil sin duda, 
que se hace con ayuda, 
quitar la liendre menuda. 

¿Y cómo se hace? pregunta. 
Con un peine de púas juntas 
se extrae el huevo por la punta. 

Pero después con dos dedos 
quito todos los que puedo 
aunque tranquila no quedo. 

Y una semana más tarde 
uso el champú, no lo guarde, 
por si vive algún cobarde. 

Como habrás adivinado 
del piojo hemos hablado 
y de los huevos pegados.