domingo, 29 de marzo de 2020

EL ESCARABAJO PELOTERO QUE JUGABA DE PORTERO

Para jugar un partido, 
se han reunido los insectos, 
mucho público ha venido 
hace un día perfecto. 

Para arbitrar el partido 
a la mosca han elegido, 
que está siempre situada 
encima de la jugada. 

Cuatro arañas que tejían 
la red de las porterías 
usan para hacer la copa 
la caperuza de una bellota. 

Al empezar la contienda 
el grillo coge las riendas, 
regatea a la mariquita 
pero el pulgón se la quita. 

Le pasa a la cucaracha 
que a bote pronto la engancha 
da la bola en la madera 
bota dentro y sale fuera. 

El árbitro no lo ve 
y se lo quieren comer 
y la mantis religiosa 
quiere morder a la mosca. 

Y el escarabajo pelotero 
que jugaba de portero 
les gritaba dando brincos:
¡juego limpio! ¡juego limpio! 

Contraataca la polilla 
con un control de rodilla. 
El saltamontes la pide 
antes de que lo derriben. 

La mosca no sé que ve 
pita falta al revés. 
Otro vez un grave error 
les impide marcar gol. 

El pulgón muy marrullero 
le hace falta al portero, 
el árbitro no la pita 
y marca la mariquita. 

La chinche muerde al pulgón, 
la polilla muerde al grillo, 
la cucaracha a traición 
muerde al chinchorro el tobillo. 

La mantis está como loca, 
tiene a la mosca en la boca; 
se escapa y desde una hoja 
le saca tarjeta roja. 

En medio de aquel revuelo 
una voz bajo del cielo, 
en lo alto de un enebro 
todo vestido de negro. 

El escarabajo pelotero, 
que jugaba de portero, 
les gritaba dando brincos: 
¡juego limpio! ¡juego limpio!