miércoles, 22 de abril de 2020

EL INVENTOR DE DESEOS

El maestro de la escuela
un secreto les desvela: 
Los inventos más fecundos 
que cambiaron este mundo.

De los primeros la rueda 
para llevar por veredas 
carros nobles y rurales 
tirados por animales.

Y el invento del reloj 
que a todos maravilló, 
con él medimos el tiempo 
y da la hora al momento.

La luz nos viene del sol 
pero el hombre se inventó 
iluminar con bombillas 
y de noche muchas brillan.

El microscopio adivina
microbios en medicina,
la penicilina sana
porque a la infección le gana.

Navega el barco de vapor
que al velero relevó.
Sumergido bajo el mar
el submarino ha de viajar.

El automóvil con motor
que a las bestias liberó
del trabajo más ingrato
que es tirar del carromato.

El avión ha sido un sueño,
invento con muchos dueños,
surcar el cielo con naves
con alas como las aves.

El autogiro lo iguala
y puede volar sin alas.
No son como los aviones.
En él se inspiran los drones.

Les habla del ordenador,
que en inglés es computador,
el origen de la table
y el teléfono sin cable.

Cuando termina el maestro
con esos inventos nuestros,
desde el final del aula
hay un alumno que le habla.

Esta muy bien todo eso,
ha permitido el progreso,
pero olvidaron inventar
lo importante de verdad.

Una escalera infinita
que ir al cielo permita.
Un gran techo de cristal
que impida al humo bajar.

Una red para pescar 
solo el plástico del mar.
Una puerta en el mundo
que cobije al vagabundo.

Un cañón lleno de fiambre
que pueda matar el hambre
y una pistola de flores
que dispare pétalos de colores.

El maestro lo ha entendido,
su queja tiene sentido:
El progreso es avanzar
pero la Tierra hay que cuidar.