viernes, 3 de abril de 2020

EL LAPIZ PRESUMIDO

El lápiz muy estirado
presume de alto y delgado,
se cree el protagonista
del dibujo del artista.

A él le gusta que lo mimen,
que si dibuja lo animen,
que cuando escribe lo lean
y cuando sume lo crean.

Sigue una línea de puntos,
estén separados o juntos,
y dibuja un caracol
de un trazo y con buen control.

Hay niños que mordisquean
el extremo y lo babean
y niñas más cuidadosas
le ponen un gorro rosa.

Su primo el lápiz blando
sabe sombrear causando
un efecto de relieve
en una bola de nieve.

Los lápices de colores
son como los trovadores,
dan al dibujo alegría
y hacen de la noche día.

Para arreglar los trabajos
la goma siempre está al tajo,
si hay algún error lo nota
y lo borra si lo toca.

La goma es como la culpa
es la que el error oculta,
es la implacable censura
y siendo blanda es muy dura.

El lápiz chico lo asume,
cada trazo lo consume
y cuando afila la punta
lamina madera difunta.

El lápiz alto y delgado
víctima de su pecado
presumir de lo que tiene
sin pensar en lo que viene.