miércoles, 8 de abril de 2020

EL PIANO DE MARIANO

Las teclas del piano 
se despiertan muy temprano 
unas manos impacientes 
susurran a los durmientes.

Se molesta la vecina
y le pone la Sordina.
Está nervioso Mariano 
porque va a llegar su hermano.

No lo quiere compartir
y con Javi va a reñir.
Calienta con un Arpegio
que tocará en el colegio.

Después toca un Nocturno
y llega Javi. Es mi turno.
No lo deja y se impacienta
y en la banqueta se sienta.

Mariano le da un codazo
para que quite el brazo.
Hace falta un Estacato
pero tocan arrebato.

El Compás de tres por cuatro
está esperando hace un rato
a ver si los dos zoquetes
deciden que notas meten.

La Blanca no es muy ligera,
la Negra si que acelera,
la Corchea que corre más
a la Fusa no alcanza jamás.

Uno alarga un Puntillo
el otro toca un Tresillo.
Cada uno a su aire
el piano está que arde. 

El Compás pierde una Fusa
pero Mariano la busca
aunque él no sabe donde
porque Javi se la esconde.

Las notas que se dislocan,
los pedales se equivocan,
las cuerdas que se desbocan,
nadie sabe lo que tocan.

La Fusa está confusa,
la Corchea se marea,
Bemol se da por vencido
igual que el Fa sostenido. 

La Partitura está loca
pero a los dos descoloca;
les pone un Silencio largo
y entran en un letargo.

La música es Armonía
y el piano es su guía
(aunque no toca Falsetas)
compartiréis la banqueta.

Así despiertan sintiendo
qué música llevan dentro
y terminan los hermanos
tocando a cuatro manos.