domingo, 12 de abril de 2020

EL TREN DE LOS ALGODONES

El tren de los algodones 
sólo lleva tres vagones
que serpentean por la vía
a la velocidad de un tranvía.

La locomotora Rita
silba a las margaritas
que le saludan bailando
con la música de un tango.

En los cristales da el viento
que acarició los sarmientos
y un dorado haz de sol
se refleja en su farol.

Los tres vagones disfrutan
con la brisa de la ruta
sobre puentes y montañas
entre valles y espadañas. 

El tren de los algodones 
no para en las estaciones.
Presume con su vaivén
al pasar junto al andén.

Trenes como él no quedan
ahora hay trenes que vuelan.
Rita y sus vagones verdes
la carrera siempre pierden.

Pero ella es más coqueta
por eso nunca se inquieta.
Tras disfrutar del camino
el tren llega a su destino.

Cuando descargan los fardos
ella ya sospecha algo.
Rita se entera muy tarde
que es su último viaje.

El tren de los algodones
no oirá más las canciones
que bailan las margaritas
cuando por allí transita.

La alegría con que viviste
no merece un final triste.
¡Tendrás un futuro mejor!
dice el jefe de estación.

A Rita y sus tres vagones
en un museo los exponen.
La visitan los colegios
y siempre hay niños por medio.

Unos tocan la bocina.
Otros suben por encima.
Otros se bajan saltando.
Pero siempre están jugando.