viernes, 10 de abril de 2020

LA GATA DEL PINTOR

Una cena con invitados 
tenía que preparar 
había pintado un cuadro 
y lo venían a comprar. 

Invitó a la compradora, 
al esposo y al marchán
con una rica merluza 
los quería agasajar.

La gata sabía 
que el pintor no la incluía.

Un buen vino blanco 
a la tienda fue a comprar 
pero dejo confiado 
la merluza sin tapar.

La ávida felina 
empezó a ronronear 
deambula en la cocina.
Gana el instinto animal. 

La gata veía 
que el pintor no aparecía.

Mordisquea la ventresca 
cuando llega el pintor 
y cuando está más cerca 
ve aquello con horror. 

Da un manotazo a Gitana 
que ella nunca va a olvidar
y sale por la ventana 
pero así no va a quedar.

La gata intuía 
que él no se arrepentía.

Tumbada en el sillón 
como si fuera un jergón.
Lo deja lleno de pelos
que el pintor sacude al suelo.

Sabe que lo desafía 
y el pintor ya no se fía 
aunque tiene que aceptar 
que no le debió atizar.

La gata sabía 
al pintor qué le dolía.

La faena la completa 
meándose en la paleta.
Una mezcla de colores 
en el suelo con las flores.

El pintor entra. La pisa. 
Le da un ataque de risa.
Si en la vida no hay templanza 
después viene la venganza.