lunes, 6 de abril de 2020

LA LENGUA DESOBEDIENTE

Con denuedo todo el día
estudia latín Sofía.
Le gustan las lenguas muertas
de arameos, griegos y celtas.

El latín ya lo entiende,
su gramática comprende.
Le dedica mucho tiempo
y le saca rendimiento.

Pero tiene un problema
que se atranca en los fonemas,
no pronuncia bien la erre
y eso hace que se encierre.

Se refugia en la lectura
y un poco en la escritura.
Eso no le obliga a hablar
y ella prefiere callar.

Para salir de la jaula
no le basta con el aula,
la maestra muy aguda
sabe que precisa ayuda.

La envía a la logopeda,
Emilia que es una abuela.
La lengua no me obedece,
o eso a ella le parece.

La lectura es el espacio,
para hablar hay que ir despacio.
Cuando lees imaginas,
cuando hablas desatinas.

Le enseña a respirar,
también a vocalizar,
las trabadas pronunciar.
y en las inversas vibrar.

El ritmo es importante,
aún es pronto para el cante,
música le recomienda
para seguir por la senda.

Un instrumento de viento
para soplar con talento.
Aprende el bombardino
y vuelve loco al vecino.

Después sigue con el canto
y eso no molesta tanto.
Aprende a declamar
que es igual que recitar.

Ahora es una gran rapsoda,
que es la que recita sola,
y triunfa en los escenarios
con rimas y poemarios.

Para el público una estrella
y se hacen fotos con ella.
La felicita el vecino.
Me acuerdo del bombardino.

Las lenguas muertas le gustan
pero hablar ya no le asusta.
Convertida en una diva
su lengua está muy viva.