jueves, 30 de abril de 2020

LA PERA NO SE DESESPERA

Una pera del peral
empieza a estornudar.
Las otras peras la miran,
varias de ellas se retiran.

Quieren guardar la distancia
ante esta circunstancia,
no la quieren ni mirar
no las vaya contagiar.

Las de la rama de junto
se percatan del asunto.
Llaman al agricultor
que se acerca en un tractor.

Le dicen todas las peras:
A esa de aquí te la llevas.
La coge con mucho mimo
y vuelve por el camino.

No se hable más del asunto
opero a la pera y punto.
Después de muchos cuidados
por fin se ha recuperado.

Después de estar confinada
ahora es pera confitada.
La pone en una caja
junto a gajos de naranja.

Con otras frutas en dulce
escarchada en un estuche.
La exponen en la vitrina
junto a otras golosinas.

Se siente muy orgullosa
como una fruta famosa.
Con su vestido de escarcha
la pera contenta marcha.

Y es lógico, la verdad,
la venden en Navidad.
Era una pera madura
que con cuidados se cura.

En el centro de la mesa
ante todos está expuesta,
después del pavo y con cava
comen la fruta escarchada.

La pera no desespera,
no quiere ser la primera,
era una fruta del tiempo
y está junto al Nacimiento.

Quiere disfrutar un rato
antes de llegar al plato
escuchar los villancicos
que cantan al niño chico.

En el Portal de Belén
cantan todos a la vez,
con zambomba y pandereta
y la barriga repleta.

Como dice la canción,
que Rubén Blades sintió,
convertida en promesa:
La vida te da sorpresas.