domingo, 26 de abril de 2020

SABINA LA BAILARINA

Desde pequeña Sabina
quería ser bailarina.
Le gustó mucho un ballet
que con sus padres fue a ver.

Las bailarinas con tutú
con maillot y con canesú
subidas sobre las puntas
y con las piernas muy juntas.

Llora en la muerte de cisne
porque el final es muy triste.
Copelia es una muñeca
y esa tanto no la inquieta.

Otro día en Cascanueces
ríe y hasta se estremece.
Le gusta el Vals de la Flores
porque hay muchos colores.

Con ocho años de edad
una prueba hay que superar
para ir al Conservatorio
no hay que llevar repertorio.

Llega el día de la prueba
que hace ya tiempo que espera.
Con un moño recogido
y un maillot se ha vestido.

Va llamando por la lista,
el conserje es el que avisa.
La profesora muy guapa
la foto en la ficha grapa.

Niños hay bastantes menos
que entran aunque no sean buenos
sino en el día a día
fallan las coreografías.

Siguiendo con el ritual
a cada cual pone un dorsal
y el número que va a llevar.
La prueba va a comenzar.

Entra un médico muy feo.
Se llama doctor Mateo.
Las piernas las quiere ver,
la espalda y hasta los pies.

Primero la mide y talla
y Sabina se desmaya.
Por nervios no desayuna
y se presenta en ayuna.

Le da un zumo de pera
y pronto se recupera,
aunque está un poco nerviosa
Sabina de salud goza.

Acude la directora,
una elegante señora,
que pide explicaciones
y le expone las razones.

Ha venido en ayunas
y los nervios no le ayudan
pero puede continuar
la acabo de explorar.

Se quita las zapatillas
como las demás chiquillas
Tiene un tomate en el dedo
el gordo se asoma entero.

Eso no tiene importancia.
Tiene el pudor de la infancia.
Es para verte los pies
y tienes que hacer un plié.

Flexibilidad en los pies
y en la cadera también
pero de eso no hay queja
lleva la pierna a la oreja.

Ritmo y coordinación
también tiene un montón.
Hace una coreografía
con el piano que la guía.

Ha terminado la prueba
y con buena nota aprueba.
Tiene muchas facultades
y en la prueba es lo que vale.

Después técnica aprenderá
pero primero hay que entrar
Doce años de carrera
es lo que ahora le espera.

Conservatorio de Danza
tiene muchas esperanzas
en formar nuevas promesas
que con poca edad empiezan.