jueves, 7 de mayo de 2020

LOS GRANOS DEL RELOJ DE ARENA

Un niño pregunta a papá
Dime ¿el tiempo donde está?
Es muy difícil explicar
porque no se puede tocar.

Pero está en todas partes
en los libros y en los parques,
en el cole, en la oficina
y en casa de la vecina.

Dentro del reloj de arena,
cautivo en su condena,
en el lento minutero
y al saltar el segundero.

El tiempo está en la carrera
para ver el que antes llega.
Cuando subes un escalón
o al saltar sobre el colchón.

En la fila del colegio
que has de esperar sin remedio.
En la prisa del lactante
que llora por mamar antes.

En cada paso que damos
y cuando nos acercamos.
En la noche que no duermes
y en el autobús que pierdes.

El tiempo está en las acciones,
en palabras y opiniones.
Esperando en un rincón
y en la letra de una canción.

En la espera de un amigo
que ha quedado contigo.
En la alegre bienvenida
y en la hora de salida.

En la sonrisa de un bebé
y en el trote de un corcel.
En las canas del anciano
y en el calor del verano.

En los ojos empañados
de quién se siente olvidado.
En el recuerdo borroso
y en los momentos de gozo.

El tiempo está en los abuelos
y escondido en hasta luego.
En la triste despedida
y en la imagen que se olvida.

En los momentos vividos.
y en los libros releídos.
En mirar por la ventana
sin pensar en el mañana.

El tiempo está en el pasado,
cuando lo hemos recordado
y al pensar en el futuro
o en el plátano maduro.

Se esconde en las ilusiones,
debajo de los colchones
siempre que sueñas con algo
y al salir de un letargo.

El tiempo lo recordamos
sólo por lo que pasamos,
lo que llena cada día
de tristeza y de alegría.

Presente en todas partes
y está aquí para ayudarte.
El tiempo dura el momento
que dura el acontecimiento.