viernes, 8 de mayo de 2020

UNA POESIA AL FINAL DEL DIA

Me dijo mi abuela un día 
voy a leerte una poesía, 
no le hice ningún reproche 
eran las diez de la noche.

Me leyó de una princesa 
que lloraba con tristeza, 
a la que el príncipe amado 
rescata en caballo alado.

Pase la noche soñando 
con la pálida princesa 
y una lágrima furtiva 
en su palacio cautiva.

El día siguiente en pijama 
esperé abuela en la cama, 
su libro de poesía 
bajo el brazo lo traía. 

Un pirata que surcaba 
los mares mientras cantaba 
al ritmo de los cañones 
abordando galeones.

Soñé que yo era el pirata, 
no era de palo mi pata 
ni tenía un parche en el ojo, 
no era ni tuerto ni cojo.

Trepé hasta lo más alto 
para divisar un barco, 
me sentí arriba en la vela 
como gaviota que vuela.

Otro día leyó una historia 
no del burro de la noria 
sino de uno de algodón 
muy alegre y juguetón.

Soñé ese día con Platero 
yo en un carro de cochero 
trotando entre florecillas 
rojas, blancas y amarillas.

Un día no vino mi abuela 
y soñé con la portera 
que me estaba regañando 
por entrar en el cole saltando.

El  cajón de la mesilla 
para guardar pesadillas, 
que los sueños me acompañen 
pero que no me regañen.

Pon en mi sueño alegría 
con humor y fantasía, 
abuela al final del día 
recítame una poesía.